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pochoclocosmico en Pochoclo Cósmico 28 de Setiembre de 2017

Abortar el tabú

Por qué es mejor hablar de ciertas cosas: el aborto como un debate pendiente.



Éste es un artículo que me dio vueltas en la cabeza durante muchísimo tiempo y nunca me animé a escribirlo, porque la verdad es que es un tema complejísimo de poner en palabras. Pero es necesario, porque el silencio nos está matando.

Hoy es el Día Internacional de la Lucha por la Despenalización del Aborto, o el Día de Acción Global por un Aborto Legal, Seguro y Gratuito, como más les guste. A mí me gusta más la segunda porque es más abarcativa, pero allá ustedes. El punto es que hoy es un día clave para debatir eso que nuestra sociedad calla: qué pasa con el tema del aborto.

No hace falta que les diga qué opino yo sobre el tema (quien me conoce lo sabe, y quien no puede darse cuenta en el transcurso del artículo), así que no lo voy a decir, porque argumentos hay de sobra y la mayoría no son míos. Lo que sí voy a intentar es conducir una introducción al debate medianamente decente que sirva como punto de partida para que cada quien reflexione como considere propicio. Allá vamos.


La herencia hispana que tiene nuestro país, fuertemente católica, y la moral que sobre ella se edifica hace que ciertos debates se vean obstaculizados o bloqueados hasta en un plano abstracto (ni hablemos de legislativo u operativo: en el plano mismo del discurso).  No hace falta más que recordar el escándalo que ciertos sectores armaron cuando se trató la Ley de Matrimonio Igualitario en el Congreso, y la forma aún más escandalosa en que quisieron negarle derechos a sujetxs realmente existentes en pos de creencias particulares, es decir, del ámbito plenamente privado.

Estamos en un caso muy similar. La no separación de Iglesia Católica y Estado que nuestro país detenta frena muchas reformas y debates necesarios para el reconocimiento de derechos fundamentales a sujetxs que componen, generalmente, minorías. Además, otros factores tampoco agilizan el trámite que digamos: el hecho de que el Papa y jefe del Estado Vaticano sea argentino, el carácter de derecha del gobierno actual, la falta de información, las peleas partidarias, etc.

No debería suceder que creencias personales y privadas de cierto grupo de gente afecten al conjunto de la sociedad. La libertad de culto significa poder hacer de tu espiritualidad lo que más te llene el alma, pero no querer imponer tu culto y toda la moral y represión que conlleva a lxs que no estamos de acuerdo o sentimos una espiritualidad diferente a la tuya. O no la sentimos.

En suma, el debate sobre el derecho al aborto ha sido constantemente relegado en nuestra sociedad, no sólo a nivel legal sino a nivel discursivo y mediático: sobre el tema rige una ley tácita, de esto no se habla, pasemos a otra cosa. Cae bajo el oscuro velo del tabú primitivo de la sociedad moderna.


El problema es que eso que la sociedad moderna pone bajo un tabú porque no lo puede resolver sin cuestionar sus mismas condiciones materiales de existencia, eso que la tensiona en sus bases más profundas, se viene cobrando vidas y derechos desde hace varias décadas. Y no podemos darnos el lujo de no discutir lo que es innegable sólo porque a algunos les parece inmoral: más inmoral es perder pibas por causas evitables.

Algunas cosas que discernir. En primer lugar, este tabú hace que la desinformación sobre el tema sea abismal. Nunca, realmente, he podido tener una discusión con alguien que esté en contra del aborto en la que los argumentos en contra tengan un basamento que escape a la religión o a la moral. En cualquier caso, se utilizan argumentos presuntamente legales para ocultar el carácter moralista del argumento (por ejemplo, el tema de la definición del inicio de la vida planteado como algo dado y natural, sobre lo que volveré más adelante). Los argumentos sobre el tema se dan, generalmente, sobre la base de la ignorancia absoluta o sobre la más profunda hipocresía. Y la segunda es más grave, porque de la ignorancia se vuelve.

En segundo lugar, parece haber un interés político por quitar el tema de la agenda pública, mediática y estatal: el aborto no se considera un tema que haya que debatir realmente, más bien un indicador de cuán a la izquierda estás en el espectro si estás dispuestx a hablar de ello, y aún más si lo defendés. Hablar de aborto es ser una “feminazi asesina”. No se entiende que no se trata de matar bebés porque sí: se trata de salud pública y de no negar las cosas que suceden en la realidad. Porque, le guste o no a algunxs, el aborto es una realidad concreta y sangrante.

Y por último, antes de pasar a detallar algunos argumentos y puntos interesantes del tema, es sumamente deleznable querer argumentar en contra del aborto utilizando los pocos casos de aborto tardío (después de la mitad del segundo trimestre). Créanme que una mujer que tiene que abortar luego de esa fecha, con el riesgo que supone y las complicaciones que implica, quería ese bebé. Era un bebé deseadx, que quizás tenía nombre, no un embarazo que no se quería tener. No está bien utilizar el dolor de gente que se vio forzada, por temas de salud o azar, a perder un bebé que ya amaba, para argumentar en contra de las mujeres que deciden hacer uso de su autonomía corporal para decidir sobre sí mismas. Son casos diferentes, no mezclemos. Y sobre todo, no seamos cínicxs, que es un tema serio. No da usar el dolor de alguien para conservar el status quo patriarcal.


Lo que lxs detractores del derecho al aborto no pueden ver son muchas cosas, pero podemos tirar algunas puntas por donde el debate debería empezar, y pertenecen a diferentes campos de la acción.

En el campo legal y del derecho, existe el derecho a la autonomía corporal. Podemos ver este derecho en acción cuando una persona fallece, pero sus órganos no pueden ser donados a menos que haya dado consentimiento expreso en vida de que podía disponerse de ellos. O si alguien necesita un riñón y supongamos que su hermano es la persona más compatible: por más que sea una cuestión de vida o muerte, NADIE tiene derecho a obligar al posible donante a poner su riñón a disposición del otrx. Entonces, si no se puede siquiera obligar a un cadáver a renunciar a la autonomía de su cuerpo, que ya no habita ni necesita, en pos de un otrx, ¿por qué debería hacerlo una embarazada que no desea ese bebé? ¿Por qué un cadáver tiene hoy más derecho a la autonomía corporal que una mujer?

En el campo de la medicina (y un poco también del derecho), el momento del inicio de la vida, argumento que tanto les gusta a lxs “pro-vida”, es tema de discusión y depende de cada país y su concepción. En Estados Unidos, por ejemplo, se considera que es a partir del parto. En otros lugares, a partir del inicio de la actividad cerebral. Que en Argentina se haya decidido que sea a partir de la concepción fue una decisión arbitraria, convencional, y que tiene mucho que ver con la herencia española-católica-conservadora que orienta los principios de nuestro aparato jurídico. En principio, si la muerte es el cese de la actividad cerebral, ¿no debería ser la vida su inicio, y no la concepción? Esto no es natural, es una decisión construida en base a intereses que no siempre son los de la salud pública. No está “dado” que la vida empiece en ningún lado porque, si somos rigurosos, la vida en general no empieza, más bien se desarrolla. Nada es natural más que el hambre, el miedo, y el sueño. Todo lo demás son construcciones y no me vengan con cuentos.

Cuando tenemos estadísticas concretas, hablamos de que cada día se realizan 55 mil abortos inseguros en el mundo, 95 por ciento en países en vías de desarrollo, y la cifra de muertes en madres por esta causa es de una de cada ocho. A grandes rasgos, podrían prevenirse medio millón de muertes de mujeres al año en países en vías de desarrollo. ¿Hay que agregar algo más?

Consideremos, por último, que el aborto en Argentina ya es legal ante ciertas circunstancias, por lo que no reside más que en una cuestión moral: parece que es necesario un trauma enorme para poder decidir sobre tu cuerpo y no ser una incubadora. Y a veces ni eso alcanza, porque el Poder Judicial patriarcal retrasa las sentencias de autorización, a propósito, hasta un momento en que el aborto ya no puede hacerse. ¿Realmente es correcto someter a las mujeres a tal sufrimiento por el bien de una moralina atrasada? ¿Cuál sería la diferencia entre un embarazo por violación y un accidente más que la situación de origen? Ah, es claro: si no quisiste tener sexo, bueno, lo pensamos (hasta por ahí nomás), si quisiste, jodete por promiscua. ¿Qué clase de mentalidad victoriana estamos aguantando?


Las pibas no van a dejar de abortar porque un grupo de la sociedad lo considere inmoral: sólo serán abortos mucho más inseguros y con mucho más riesgo de vida. Porque las estadísticas nos muestran que los abortos pasan igual. Lo que sucede, al ser éste ilegal, es que las que pueden pagar un aborto ilegal seguro lo hacen…y las que no, se mueren, o quedan tan lastimadas que se anula toda posibilidad de reparar el daño a su sistema reproductivo. Y además, sin posibilidad de tener acompañamiento psicológico ni médico, a veces asistidas por socorristas particulares que se la juegan para que otras puedan decidir mientras el Estado hace la vista gorda.

Los métodos anticonceptivos pueden fallar. Puede ser que no se tenga acceso a ellos. Es muy frecuente, por ejemplo, que lxs médicxs nieguen a las pacientes el derecho de ligarse las trompas “porque son muy jóvenes y quizás se arrepienten”. Puede ser un bebé que no vaya a tener buena calidad de vida. Puede correr riesgo tu vida o haber sido fruto de una violación. Puede ser una concepción accidental en medio de una relación de abuso. Puede ser que no quieras comprometer tu carrera profesional. Puede ser que no soportes un embarazo. Puede ser que no quieras y ya.

No somos incubadoras. No está bien que los hombres cishetero de clase media y media alta pretendan venir a mansplainearnos sobre lo fácil que es llevar adelante un embarazo. Dale. No menstruaron una sola vez en su vida, ¿y pretenden enseñarnos qué es lo mejor para nuestros cuerpos? No se bancarían ni media hora con dolor de ovarios, ni hablemos de nueve meses de cambios no deseados en el cuerpo. No hablen por nosotras, no decidan por nosotras. Si el cuerpo no es suyo, la decisión tampoco. No quiero vivir en un mundo donde un cadáver tiene más derecho a decidir sobre su cuerpo que yo.

Soy mucho más que mi útero, supérenlo.


Pero para que lleguemos a un acuerdo, o meramente a la situación del debate, tenemos que empezar a aceptar lo incómodo, la tensión que plantean estos temas. Correr el velo de la ignorancia y empezar a debatir con argumentos serios, científicos, sólidos.

Para avanzar como sociedad tenemos que enfrentar los temas que nos ponen en el limbo y dejar de patear todo bajo la alfombra del tabú.

Cada día que nos callamos se muere una piba más por un aborto mal hecho. Repito: el aborto no dejará de existir porque sea ilegal, sólo será más peligroso. Salvemos a las pibas. Debatamos como se debe.

Para tener un aborto legal, primero tenemos que abortar el tabú.

Aborto legal
Ni Una Menos
#feminismo

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